C68: Placer, amor y entrega.
Ambos subieron al auto. Nadia se acomodó en el asiento del acompañante, pero no tardó en buscar la cercanía de Rowan. Mientras él conducía con una mano en el volante, ella le tomó la mano libre con suavidad, entrelazando sus dedos con los de él. Ese gesto, tan simple pero íntimo, le provocó a Rowan una leve sonrisa. Le gustaba sentir la calidez de ella allí, tan cerca, tan suya.
Nadia no se conformó con solo eso. Se inclinó hacia él, apoyó la cabeza en su hombro y lo abrazó del brazo, como si n