C38: No más miedo.
Nadia cerró los ojos por un momento, permitiendo que el peso del recuerdo se asentara en el fondo de su mente como una piedra lanzada en un estanque. El primer año en la mansión de Jared había sido una sucesión de temores y silencios, de miradas que no se atrevían a sostenerse y puertas que se cerraban con violencia. Y ese día, en particular —aquella tarde en que la descubrió revisando las cosas del estudio—, se había convertido en una herida que aún no cerraba del todo.
Pero ya no era una niña