C169: Durante el resto de nuestras vidas.
Rowan dejó pasar tres días completos sin aparecerse por el departamento de Nadia. Ella había pedido espacio, y aunque aquello lo consumía por dentro, había cumplido. Sin embargo, la mañana del cuarto día, que además era un fin de semana, decidió que ya no podía esperar más. Apenas amanecía cuando golpeó la puerta. Nadia abrió todavía adormilada, sorprendida de verlo allí tan temprano.
—Rowan… habíamos quedado en no vernos todavía —dijo con un tono de reproche, aunque no del todo sorprendida.
—Ya te di suficiente tiempo para estar sola —replicó él, como si su presencia fuera lo más natural.
—¿Suficiente? Solo fueron tres días —contestó Nadia, alzando ligeramente las cejas.
—Y en tres días bien pudiste pensar lo que tenías que pensar —respondió Rowan, mirándola con seguridad.
Nadia se cruzó de brazos y respiró hondo.
—Rowan, la verdad es que todavía estoy enojada contigo… y sigo confundida.
Él asintió, sin intentar negarlo.
—Está bien. Puedes estar enojada, puedes estar confundida, si a