C120: Cometí un error imperdonable.
Rowan asintió sin inmutarse. No esperaba otra respuesta. Se puso de pie con un movimiento seguro, abotonó el saco con calma y, sin más palabras, salió de la cafetería dejando tras de sí el suave eco de sus pasos.
El aire exterior lo recibió con un golpe de realidad. Afuera, la vida seguía como si nada: coches avanzando, gente conversando, luces de neón encendiéndose a medida que la tarde se apagaba. Pero para él, todo había cambiado.
Caminó unos pasos hacia su automóvil mientras la decisión se