C111: Me pusiste a prueba una y otra vez.
Elian se incorporó de golpe, fuera de sí, con el rostro desencajado por la incredulidad. La voz le brotó de la garganta, vibrante de indignación.
—¡Oye! ¿Dónde crees que te llevas a mi esposa? —exclamó, alzando la voz con desesperación mientras señalaba la puerta por donde acababa de desaparecer Rowan con Nadia.
Ya no la llamó prometida. En ese instante, para él, ya era su esposa. Aunque el acto ceremonial no se había concretado, su mente lo asumía como un hecho consumado. El título no era una