El informe médico está sobre la mesa. Cuatro hojas perfectamente ordenadas, con palabras que debería leer con alivio: “evaluación favorable”, “mejoría clínica”, “opción de traslado internacional”.
Pero no puedo. Porque no lo sabía.
No lo firmé.
No estuve en la decisión.
—¿Desde cuándo planeabas esto? —mi voz tiembla mientras sostengo el papel entre mis dedos.
Liam está de pie frente a mí, el rostro sombrío. Viste de negro. Traje perfecto. Control absoluto.
Excepto en los ojos.
Ahí, hay tormenta