La noche cae sobre la ciudad como una manta cálida. En el interior del hospital, el silencio es distinto al del mundo exterior. Aquí pesa. Aquí respira. Aquí, los segundos se sienten más largos, como si el tiempo supiera que lo que ocurre entre estas paredes cambia vidas.
Camila duerme. La observo con una mezcla de alivio y ansiedad. Su rostro luce más tranquilo, menos pálido. Sus pestañas se mueven suavemente, como si soñara con algo bonito.
Me acerco y le acomodo una mechita de cabello detrás