La habitación está en penumbra.
Hay una pantalla encendida, un gel frío sobre mi vientre, y un silencio que lo llena todo.
Sostengo la mano de Camila con la derecha, mientras Liam me acaricia el cabello con la izquierda.
Estoy recostada en la camilla, con la bata abierta por el abdomen, y aunque no es la primera ecografía, esta… esta se siente distinta.
Es la última antes del nacimiento.
Y, de alguna manera, lo sabemos.
Hoy vamos a conocer algo más que un latido.
Vamos a escuchar la prue