La fiesta parecía no tener fin y a él se le estaba acabando la paciencia para soportar esas situaciones. Para colmo de todos los males, no veía a Audrey ni a Lilly por ningún lado.
Y, por si eso fuera poco, su cuñada, Xamara, parecía estar obstinada en no separarse de Lorette. Lo cual resultaba muy curioso, teniendo en cuenta que durante los meses en los que su hermana menor vivía en la finca, nunca había ido a verla.
«Y muchas sonrisas… ¿Debería desconfiar de ella?»
Se preguntó Lawrence obse