—Con florecillas no es tan triste la soledad… con florecillas no es tan triste mirar atrás…— Brishen cantaba en murmullos quedos mientras se entretenía en limpiar su puñal.—… Hay amores de mentira y otros de verdad. Hay caminos que terminan y otros por comenzar…
«Curioso… hacía años que ni me acordaba de esa canción…»
Le dijo, con cierta sorpresa, al ojo que lo observaba a través de la hoja recién pulida. En realidad, él odiaba esa canción y, esto, solo porque le traía malos recuerdos.
—Con