—¿No crees que, quizás, sea mejor para ti que vuelvas a estar una temporada en el manicomio?— sugirió su padre con aire de aburrimiento mientras jugaba con una cereza que había quedado en su plato—¿Uh?¿Qué dices Lawrence? Así, quizás, puedas descansar mejor ¿No crees?
Ya estaba, lo había dicho. Al fin había dicho la última palabra que podría volcar el enorme jarro que simbolizaba la paciencia de Lawrence.
—¡Qué te calles, eh dicho!— gritó Lawrence volviendo tras s