Mundo ficciónIniciar sesiónAl oírlo, Lorette alzó la vista, curiosa y risueña, para encontrarse con los ojos claros de Lawrence, quien la observaba con calmada naturalidad. Lo vio encogerse de hombros, para luego reír entre dientes. Ella, por su parte, arqueó una ceja, intrigada.
¡Vaya que se lo veía de muy buen humor! Lorette casi no podía reconocer al joven que, en esa mañana estaba pálido y sudoroso a su lado en el carro. Suspiró resignada. Tal lo vist






