Después de llorar tanto que le dolió la cabeza, y de maldecir a su exesposo en cada segundo de su desvelo, Mía acompañó a Juliana a realizar los trámites correspondientes.
Las personas encargadas de darle información le explicaron en qué consistía la denuncia y cada uno de los cargos.
—Agredió a una persona. Además, tiene una acusación de posible daño a la propiedad.
—¿Posible daño? ¿Agresión? —Juliana se inclinó sobre el mostrador—. Han pasado cosas peores. El mundo está lleno de injusticias,