Stephanie volvió a su rutina monótona y aburrida.
Los días pasaban sin cambios. Las horas se deslizaban lentas, sin sobresaltos, sin emociones que la sacaran de ese estado casi automático.
Adriel se encargó de que saliera bien librada de todo eso. Sobornos, amistades que buscan interés.
Movió influencias. Tocó puertas. Cerró otras.
De todo eso consiguió el expediente de Eli. Al menos lo que se sabía hasta el momento. O tal vez aquello tan insignificante que él no se molestó en ocultar.
Resultó