Una semana después de la escena en el centro comercial, Mía estaba en la sala con Izel en brazos. La bebé balbuceaba. Los deditos se cerraban y abrían en el aire. Intentaba agarrar algo invisible.
Azel dormía en su moisés. La respiración suave. Regular. Sin complicaciones por primera vez en días.
El timbre sonó.
Mía frunció el ceño. No esperaba a nadie. Patricia había salido a hacer mandado. La enfermera estaba en su descanso.
Se puso de pie con cuidado. Acomodó a Izel en su corral. Tomó el bas