El mareo desapareció un miércoles de marzo.
Igual que en el primer trimestre con Helena: sin aviso, sin proceso gradual. Un día estaba y al siguiente no estaba. El cuerpo simplemente decidió que ya era suficiente con esa fase y que podía pasar a la siguiente.
Evelyn lo descubrió cuando olió el café.
No el aviso de dos segundos antes de la náusea. Solo el café: el olor familiar del café de la mañana que durante doce semanas había sido el primer test de cada día.
Sin náusea.
Fue a la cocina.
Sirv