La ambulancia llegó diecisiete minutos después.
Diecisiete minutos que pasamos en esa habitación infantil con un cadáver. Nathan sosteniendo a Edward como si soltarlo fuera admitir algo que no podía nombrar. Claire contra la pared, llorando silenciosamente. Y yo, arrodillada en el suelo, mirando las estrellas pintadas en el papel tapiz.
Cohetes y estrellas. Para un niño que soñaba con volar.
Qué irónico que Edward muriera aquí. En la habitación de su infancia. Antes de que el mundo lo convirtier