El sobre llegó un martes de marzo.
Lucas lo recogió del correo del apartamento de Brooklyn a las siete de la mañana y lo llevó en la mano durante todo el trayecto en metro al penthouse: diez minutos con el sobre sin abrir, sin mirarlo más de lo necesario, con la actitud de alguien que ha identificado el peso de algo antes de saber el contenido y que ha decidido que ese peso merece ser recibido en el lugar correcto.
No en el apartamento de Brooklyn.
En el penthouse.
El penthouse a las ocho de la