La semana que siguió no tuvo forma de semana.
Tuvo forma de presión continua, sin bordes claros entre un día y el siguiente, sin el ritmo normal de mañana-tarde-noche que organiza la vida de las personas que no están en medio de una crisis.
Evelyn lo supo desde el lunes.
Lo supo en la manera en que Nathan salió de la cama a las cinco y cuarto sin alarma, sin hacer ruido, con el movimiento cuidadoso de quien lleva días moviéndose para no despertar a nadie. Lo supo en que cuando ella bajó a las s