El sobre tenía el sello de la universidad impreso en relieve.
Helena lo llevaba en la mano izquierda desde hacía veinte minutos. No lo soltaba. No lo agitaba con triunfo. Solo lo sostenía contra la palma, sintiendo el peso específico del papel grueso y las consecuencias concretas que contenía.
—Acepté la plaza en el programa universitario de periodismo ambiental con componente internacional —dijo Helena.
Estaba de pie en el centro del salón. Tenía diecisiete años. El pelo recogido en un moño se