La tensión en la voz de Sophie era casi táctil a través del auricular.
—Es el caso más difícil que he tomado.
Sophie, al teléfono con Evelyn, no estaba exagerando. La abogada de veintiséis años, que había triturado fiscales veteranos y desmantelado apelaciones estatales antes de desayunar, sonaba genuinamente al límite. El ruido de fondo indicaba que estaba en los pasillos del tribunal de familia, un laberinto de paredes color crema y burocracia aplastante.
Evelyn detuvo su lectura. Cerró el li