Diana organizó el baby shower para el sábado de la semana treinta y siete.
No lo llamó baby shower. Lo llamó tarde de bienvenida, porque Diana consideraba que algunas palabras en inglés perdían algo al ser adoptadas directamente y que en castellano las cosas tenían su propio peso cuando se nombraban bien.
El penthouse estaba decorado con flores blancas y verdes, sin globos de colores ni guirnaldas con el nombre del bebé en letras de vinilo. Diana tenía opiniones sobre la decoración prenatal que