Capítulo 71: Usted mismo la echó.
Lía se levantó temprano.
A pesar del cansancio acumulado, su mente estaba decidida.
Preparó a los niños con cuidado: vistió a los gemelos con ropita limpia y peinó a Lucía, que no paraba de hacer preguntas sobre su abuela.
Luego, con manos temblorosas, buscó la dirección de la clínica que le había dado doña Maruja y llamó a un taxi.
Mientras el vehículo avanzaba por las calles húmedas de la ciudad, Lía miraba por la ventana con el corazón encogido.
No sabía qué iba a encontrar, ni si su mad