Lía interpuso la demanda contra Alexander Cancino ante la Fiscalía. Mientras exponía sus argumentos, sintió que no le prestaban la atención que el caso merecía. Las miradas distraídas, los silencios incómodos… todo le decía que aquello no sería fácil.
Incluso uno de los oficiales, con un gesto cansado, le advirtió en voz baja:
—Se está enfrentando a un monstruo muy grande. Los Cancino son poderosos. Todos son abogados, y su firma es la mejor del país.
Las palabras le cayeron como un balde de ag