Capítulo 21: Usted No Nació Para Aseo, Señorita.
Lía llevaba semanas rondando la firma Cancino, esperando un momento que nunca llegaba. Cada mañana se levantaba con la esperanza de encontrarlo, y cada tarde regresaba a casa con el cansancio y la frustración tatuados en el cuerpo. Casi un mes entero de idas y venidas, de pasillos recorridos en vano, hasta que un día, con la decisión ardiéndole en la piel, se atrevió a entrar al edificio fingiendo buscar empleo en el área de servicios.
El destino, o tal vez el riesgo de tanto insistir, la premi