Después de terminar la llamada con Alexander, Ariadna se recostó en la cama, acarició su vientre y comenzó a hablarle a su bebé. Luego de unos segundos sintió un movimiento apenas perceptible. Aun así, no podía estar tranquila.
Se levantó lo más rápido que pudo, salió de la habitación y caminó hasta la habitación de su madre.
—William —Llamó antes de llegar a la puerta— William —dijo esta vez al mismo tiempo que tocaba. Volvió a llamarlo a él y luego a su madre. Escuchó sus voces y no tardaron