Ariadna caminó por el centro comercial mientras disfruta de un helado. A su lado Nyree hacía lo mismo mientras Jack llevaba en brazos al pequeño Noah.
—Papá —dijo de pronto el niño, tan claro y fuerte que no hubo dudas. Jack se detuvo de golpe y observó al pequeño como si aún no lo creyera.
Ariadna y Nyree también detuvieron sus pasos y se giraron para verlos.
—¿Qué dijiste? —preguntó Jack. Noah respondió con una frase algo larga difícil de entenderle.
—Lo escucharon ¿Verdad? Me dijo papá.
—Pa-