Jessica tocó el timbre de la casa de Brian. Ya había pasado dos días desde que William le propuso matrimonio. Ese mismo día ambos habían escuchado el latido del corazoncito de su bebé. Tanto él como ella habían llorado de felicidad. Ella jamás se imaginó volver a estar embarazada, menos a sus 43 años. Sí, estaba aterrada, pero no se dejaría vencer por el miedo. Haría todo lo necesario para que su hijo naciera sano y salvo.
Aún no habían compartido ninguna de las dos noticias con nadie. Esperaba