Un silencio incómodo cayó sobre el salón tras la noticia de Stefano. Todos aplaudieron por cortesía, algunos con sonrisas suaves y otros —como Nonno— con una ceja alzada, sin saber si alegrarse del todo. Melissa miró discretamente a Bruno, pero él no aplaudió. Mantenía la espalda recta, el rostro sereno… casi inexpresivo.
Elena, en cambio, se aferró al brazo de Stefano como si necesitara afirmarse, como si el anuncio la hiciera más fuerte frente a todos. Observó a Melissa fugazmente, como esper