El regreso de Javier fue tan rápido como su llegada, y aunque Melissa incluso trató de pasar cada minuto con él, cuando lo vio irse en un auto de Bruno que lo llevó al aeropuerto, ella volvió a sentir su corazón apretado.
Los días siguientes fueron como una ráfaga, Melissa despertaba con el sonido de llamadas, mensajes, decisiones por tomar, pruebas de diseño y una energía que la mantenía alerta desde temprano. La boda estaba a apenas a dos semanas de distancia y el torbellino emocional comenza