Daniela se despertó con un sobresalto cuando el murmullo de los empleados del McDonald’s comenzó a llenar el ambiente. La luz del amanecer entraba por los ventanales, bañando la ciudad con un tono dorado que contrastaba con la pesadez que sentía en el pecho. Su cuerpo dolía por la postura incómoda en la que había dormido, pero su mente estaba mucho peor.
Víctor. La imagen de sus manos ensangrentadas, la satisfacción oscura en su mirada y el eco de los disparos aún vibraban en su cabeza. Daniela