Kim se encontraba concentrado terminando de secar los últimos platos cuando de repente oyó un grito y se precipitó directamente al baño.
–¿Qué pasa, Luar?
Estaba ansioso por ver dónde estaba herida.
–Estoy bien, sólo que casi me resbalo.
La tímida voz de Luar salió y Kim se sintió aliviada.
El dulce olor de la Omega impregnó el baño y dirigió la mirada de donde provenía y quedó con la boca abierta al ver aquella hermosa escena.
Luar traía el pelo mojado, mientras algunas gotas de agua caían en