El camino fue realmente silencioso e incómodo, Kim ni siquiera le dirigió la mirada a Luar, ella se sentía nerviosa, no sabía a dónde la llevaría su jefe, pero tampoco se atrevía a preguntarle, no tenía ni idea qué tiempo llevaba su jefe manejando cuando un suave olor a mar se coló por la nariz de la omega, dejándole saber que se encontraban cerca del océano, se acercó a la ventana del auto y cerrando sus ojos aspiró más profundo aquel maravilloso aroma que hacía que su cuerpo y mente comenzará