Luego de aquella noticia, Kim salió de casa de los Brown como alma que se lleva el diablo, a pesar de que estuvo de acuerdo con todo, su furia aumentaba con el pasar del tiempo, su padre le iba a explicar el porqué de aquello y tendría que darle algo que realmente lo convenciera, porque si no terminaria con aquella falsa inmediatamente.
Al llegar a casa de su padre entró gritando el nombre de aquel maldito hombre.
– Oliver Collins – decía a toda voz.
– Señor su padre se encuentra ocupado en su