Sus penetrantes ojos se veían aún más oscuros, su mirada me hacía sentir pánico, en ese momento temía por mi seguridad, su rostro se había transformado completamente.
Observaba aquellos negros orbes sin poder mover un músculo siquiera, cuando sentí un fuerte y doloroso apretón en mi brazo derecho, acción que hizo que desviara mi mirada al lugar donde el mantenía su mano.
– Con que Alfa te andas revolcando? – me preguntaba con la voz aún más grave de lo normal.
– No me he acostado con nadie, est