Capítulo 55. Desesperación
Luar corría sin rumbo mientras gritaba el nombre de su pequeño, manteniendo la esperanza de que aún estuviese cerca de la escuela, según la maestra hacía solo unos minutos que Alice se lo había llevado.
Había llamado a su amiga y está ya estaba de camino, la Omega miraba dentro de cada cafetería y tienda que se encontraba a su paso y sin saber qué más hacer agarró el teléfono marcando el número de Kim.
– La loca de tu esposa tiene a mi hijo – gritó en cuanto el aparato fue descolgado sin siquie