Yael se acercó a la puerta cuando, de repente, Leandro lo llamó.
—Vuelve.
Yael regresó rápidamente al escritorio y preguntó con respeto:
—Señor Muñoz, ¿tiene alguna instrucción?
Leandro abrió su cajón y sacó una tarjeta negra, tan sencilla que solo tenía un chip y el logotipo del banco, sin ninguna otra información. Yael reconoció que era la tarjeta de élite del banco del Grupo Muñoz.
—Dásela, es su tarjeta de salario. Cada mes se le depositará su sueldo a tiempo —Leandro ordenó.
—Está bien.
Yae