Luna salió del baño, apresurándose hacia la puerta del club, casi cayéndose debido a sus piernas temblorosas. Pero no se detuvo, porque no quería quedarse en ese lugar ni un segundo más.
Fuera del club, se desató una tormenta. El viento y la lluvia eran todos fríos. Su cuerpo temblaba, pero su corazón estaba aún más helado.
En realidad, Sía siempre había sido su dolor más profundo. Podía soportar cualquier insulto sobre ella misma, pero no sobre su hija.
Aunque la camiseta que Leandro le había d