Al percibir su mirada tan afilada como el brillo de un cuchillo, Luna sintió un escalofrío por la espalda.
Sin embargo, al siguiente segundo, el hombre ya lo atrapó. Sin decirle nada más, iba a rasgar su ropa.
El vestido sexy proveído por el club no era nada de buena calidad, no podía soporta la violenta fuerza del hombre. Ella sentía una frescura en su pecho al instante porque la prenda ya había sido rasgada. Luna entró en pánico y se apresuró a abrazarse, mientras exclamaba:
—¡Detente!
La mir