Efectivamente, su abuela era su mayor preocupación. Había estado fuera de casa durante diez años. En los primeros años, al menos su abuela sabía que estaba viva, pero en estos últimos, su paradero era incierto. No se atrevía a imaginar cuán triste debía estar su abuela.
En su momento, Leo había sido enviado por ella. Ahora que Leo había muerto, se sentía incapaz de regresar, sin valor para enfrentar a su abuela.
Sin embargo, su interior se debatía constantemente. Este dilema la había atormentado