En los días siguientes, no hubo noticias, día tras día.
Luna pasaba sus días en casa, hojeando la lista de programas de televisión. Estaba especialmente atenta a los movimientos de Celia.
Los canales de televisión promocionaban extensamente la actividad de la embajadora de caridad, con cobertura diaria. Debido a que implicaba el bienestar de los niños con discapacidad, la ciudad lo tomó con gran seriedad. Celia aparecía con frecuencia en la televisión, sonriendo radiante y sin malicia.
Cada vez