Después de dejar la habitación, Luna se dirigió a la de Sía. Sía dormía profundamente, con la cabeza apoyada en su pequeño brazo.
Luna envolvió a Sía con una delgada manta y la abrazó fuertemente contra sí. Se movió con cuidado, sin querer despertar a Margarita, que dormía en la habitación contigua.
El mediodía es el momento en que la conciencia de una persona es más débil, y es difícil despertarla.
Esta fue la razón por la que Luna eligió este momento para actuar. Con Sía en sus brazos, Luna sa