En la lujosa cocina, los cascarones de huevo estaban esparcidos por todas partes, y las zanahorias estaban cortadas de manera desastrosa. En la olla, las verduras, fideos y agua se cocinaban juntos. Y ni hablar de un trozo de carne.
—¿No sabes cocinar? —Leandro la miró incredulidad.
—Yo... nunca he cocinado... —Luna, con las manos manchadas de clara de huevo, se sintió avergonzada.
—Sal de aquí —Leandro la empujó a un lado, con el rostro frío.
Luna salió de la cocina, con la cabeza gacha. Bueno,