Por la tarde, Luna llegó al lugar donde Celia le había indicado que probaría el vestido de novia. Estaba ubicado en la zona más concurrida del centro de la ciudad, un edificio entero dedicado a la confección de vestidos de novia. La fachada era de cristal templado, y desde afuera se podían ver expuestos una variedad impresionante de vestidos de alta costura, todos hermosos y deseables. Era un atractivo que muchas chicas solían admirar.
Luna había pensado que Celia enviaría un coche para recogerl