Ella, en esa situación, era aún más seductora que si estuviera desnuda, y aún les quedaba un largo camino hasta la puerta.
Leandro extendió la mano, desabrochó los botones de su camisa y se la quitó para envolverla. En el instante en que el intenso aroma de él la envolvió, Luna se quedó atónita. Ahora que él se había despojado de la camisa, su torso estaba desnudo mientras la abrazaba y salía de allí. ¿No era un poco inapropiado? ¿Demasiado poco convencional?
Hacía calor, y nadie llevaba una cha