Celia se sentía cada vez más inquieta. No podía ser, ¿sería la hija de Leandro? ¿Luna y Leandro tenían un hijo juntos? ¡Dios mío! Nunca se lo habría imaginado. ¡Leandro tenía una hija ilegítima!
No, no podía tolerarlo. Tenía que casarse con Leandro, y no podía permitir que existiera un niño, mucho menos una niña, que fuera hija de otra mujer.
Primero, debía confirmar si lo que Juan había dicho era cierto. Si era verdad... Un destello de furia cruzó sus ojos; ni Luna ni la niña podían quedar. Si