—Keelen... —ella soltó un gemido cuando mi mano bajó para acariciarla con una insistencia que no admitía negativas—. Hablo de un bebé. De un pequeño Thalassa. ¿Estás consciente de lo que eso significaría ahora mismo? Tu carrera, mi pasantía con Nikos... mi salud.
Me separé lo suficiente para mirarla a los ojos. Mi mirada era oscura, fija, sin un ápice de duda.
—Significaría que el destino se cansó de jugar con nosotros y decidió sellar nuestro futuro —dije con una seriedad que la dejó muda—. Ei