(NARRADO POR KEELEN)
La noche en Delfos había caído con una densidad aterciopelada, y dentro de nuestra cabaña de piedra, el único mundo que existía era el que delimitaban las cuatro columnas de madera de nuestra cama. El fuego de la chimenea en la estancia principal era solo un eco lejano comparado con el incendio que rugía entre nosotros.
Eira estaba tendida bajo mi cuerpo, con la piel encendida por el frío del aire de la montaña y el calor de mis manos. El anillo de compromiso, esa esmerald