(NARRADO POR KEELEN)
El Dr. Karalis entró en el gimnasio de rehabilitación con una carpeta bajo el brazo y una expresión de asombro que rara vez mostraba. Se detuvo frente a mi silla de ruedas, ajustándose las gafas mientras revisaba los informes que Marcus acababa de entregarle.
—Tres pasos, Keelen... —murmuró el doctor, negando con la cabeza—. Debo admitir que, según tus radiografías de hace un mes, esto es lo más parecido a un milagro médico que he visto en este hospital. La descompresión d