(NARRADO POR EIRA)
El silencio de la habitación de la clínica se sentía diferente ahora que Keelen no estaba. Cuando él estaba presente, el aire parecía estar lleno de una urgencia protectora, de un amor tan denso que casi podía tocarse. Pero ahora que él había salido a firmar unos papeles, solo quedábamos la doctora Vance y yo. Ella estaba sentada en un sillón frente a mi cama, con una libreta cerrada en el regazo y una mirada que no pedía disculpas por observar.
—Se siente vacío sin él, ¿ver